Por cosas como éstas se me quitan las ganas de todo, cada día que pasa me doy cuenta de que ya no hace falta que me esfuerce, pues todo lo que haga no será visto por nadie.
Cada palabra, tan ligera, volará arrastrada por el viento y no volverá.
Llega un momento, en el que ya no tienes fuerzas, ya nada merece la pena, y piensas que algún día cambiará todo, que pasará a ser de otra manera, pero tras tantos años, tantos golpes acumulados, y tanta mierda tragada, te das cuenta de que nada va a cambiar, que siempre ha sido así y seguirá siéndolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario