lunes, 9 de febrero de 2015

Salta las piedras del camino y avanza

Esto es un paso más, una forma de darte cuenta de que toda situación puede mejorar, de darte cuenta que el esfuerzo merece la pena, que hay que luchar por lo que se quiere, por los sueños.
Hay que aprender a esforzarse día a día, a superarse, a quejarse menos y trabajar más.
A partir de ahora hay que ponerse las pilas, porque hay veces que tus sueños están en tus manos, y tú eres el único que puede luchar por conseguirlos.

lunes, 28 de octubre de 2013

No puedo evitarlo.

No, no lo puedo evitar, lo siento, te siento, te siento tan dentro de mi que ya no puedo aguantar; permaneces clavado en mi interior, cupido acertó de lleno. Diana. No hay vuelta atrás.
Esto ha llegado demasiado lejos, hasta el punto de que creo en el destino, éste que te cruzó en mi camino, éste que acercándote a mi hizo que mis mejores sueños se cumplieran.
No, nunca pensé en que se podía llegar a sentir tan fuerte hasta el punto de necesitar de ti, de  querer yacer en tus ojos, morir en tus labios y arder en tu fuego.

Todo ese tiempo que permanecí entre tinieblas y oscuridad, entre llantos y dolor, entre carencias y deseos lejanos; todo eso, acabó, en el preciso instante que pusiste un pie sobre mi mundo; lo hiciste temblar. Revolución. Mundo nuevo. 
Un mundo en el que no cabía el llanto si no era de alegría, un mundo en el que derrocaste a la reina tristeza e impusiste la felicidad y en el que destacaba por bandera la satisfacción. 
Este mundo maravilloso de calles de ternura y avenidas de cariño, de casas de confianza y montañas de entusiasmo, de camas de amor y sábanas de pasión.
En definitiva éste fascinante mundo en el que me has introducido y del que no quiero partir bajo ningún concepto.

Porque has hecho de mi una persona nueva, me has enseñado a amar.
Eres todo lo que yo buscaba y por fin lo encontré. Gracias por todo este tiempo mi amor. No me quedan más que éstas lágrimas que salen desde las profundidades de mi corazón. No hay nada más que decir. 

Te amo. XIV/VIII/MMXI

jueves, 24 de octubre de 2013

Abriendo el alma.

Esa canción que te remonta a tiempo atrás, en el que te encontrabas sin saber qué hacer, que todos los días se componían de lágrimas y sonrisas fingidas, de dolores ocultos bajo la piel, de deseos que desaparecían igual de rápido que aparecían.
Esas canciones que te recuerdan situaciones concretas, personas a las que has querido, que ya no están y te gustaría que estuviesen aunque el sentimiento haya cambiado.
Y a la vez, escuchar esas canciones me hacen darme cuenta de todo a lo que he superado, lo que he vivido, las situaciones difíciles que he conseguido sobrepasar y que en el fondo, esas situaciones, esas personas, y esos obstáculos son los que han hecho que yo sea quien soy, más fuerte y más segura de mi misma, y me permiten darme cuenta de que puedes superar toda aquella dificultad que se anteponga en mi camino.
Sin embargo, me encuentro escuchando esa canción que tú me enseñaste, y me he dado cuenta de que tiene muchísima razón "La verdad es que sin ti mi alma vuela". 
Me gustaría que siguiésemos manteniendo el contacto, que siguiéramos hablando, pero ya veo que no te interesa, y mira, me alegro. 
Gracias por los años de amistad, de verdad, me has ayudado mucho y has sido muy importante para mi, y gracias por enseñarme a sôber. Es lo único que te puedo agradecer.

Por fin, después de mucho tiempo y de mentirme a mi misma, he conseguido expresar todo lo que llevaba dentro, eso que me he callado tanto tiempo y que quisiera o no seguía dentro de mi. 
Ahora me siento completa, satisfecha conmigo misma, en paz con mi alma, sin remordimientos, sin sentimientos ocultos.
Y por fin también, me he dado cuenta de que tú nunca has sido la persona que necesitaba, ahora sí la tengo y es lo mejor que me podría haber pasado.

martes, 12 de marzo de 2013

Es en éstos días de lluvia...

Es en estos días de lluvia en los que me puedo inspirar, es en estos días de lluvia en los que me acuerdo de ese primer día, ese primer momento, esa primera hora, ese primer minuto, ese segundo en el que te vi; ese momento en el que tus ojos me llamaron, ese primer contacto visual, ese primer contacto con la piel de tus manos, esas primeras palabras contigo, sin conocerte de nada, esas palabras que sin yo saberlo eran el comienzo de algo grande, una historia con principio y sin fin.
Es en estos días de lluvia en los que me acuerdo de mis ansias por volver a verte, por esa necesidad incosciente que se estaba generando en mi interior de tenerte a mi lado, de hablar contigo, de mirar tus verdes ojos; recuerdo tu insistencia porque asistiese a ese evento alegando que "era sólo una noche al año", y recuerdo además, que ese sentimiento que estaba naciendo en mi interior, fue el que me llevó a suplicarle a mis padres que me dejaran ir. 
Y lo conseguí, asistí.
Es en estos días de lluvia en los que recuerdo lo nerviosa que me encontraba la noche previa, las mil ilusiones que me había hecho sin querer queriendo; porque cuando pensaba que nada podría conseguir, tus ojos me dieron la respuesta.
Esa noche llegó, y...¿sabes? me sudaban las manos, me temblaban las piernas, el corazón latía a mil por hora, y en mi cabeza mil dudas surgían y entre ellas se albergaba la esperanza. Esperanza y fuerza para conseguir lo que más ansiaba.
Recuerdo, en este día de lluvia, ese inocente juego de azar, en el que inocentemente nuestras miradas se cruzaban, y tú mi mano rozaste. 
Sí, lo recuerdo bien, esa fue la señal.
Poco después, permanecimos sentados en una acera, jugando a la vergüenza, e intentando combatir nuestros miedos, pero nos hizo falta un rato más de complicidad, un paseo para "ver de dónde viene la música", una charla con nuestros acompañantes que pasaron a un segundo plano, para mí sólo existíamos tú, mis temores y yo.
No me hizo falta más, estaba segura de mí misma, quería conseguirlo y arriesgarme, porque como bien sabemos: "quien no arriesga no gana".
Y en un momento, estábamos nosotros, los dos, rodeados de gente, pero solos, era perfecto, no hacía falta nada más, tú me quitaste ese sombrero, yo te exigí un beso en la mejilla, y ese beso se prolongo a los labios, directo al corazón.
Allí, en aquel lugar, aquel 14 de Agosto del 2011 empezó todo. 

Es en estos días de lluvia en los que recuerdo esas primeras quedadas en aquel banco del parque, esas tardes en las que yo hablaba, y tú sorprendentemente escuchabas, en las que conseguí que empezases a hablar conmigo, en las que empezaste a confiar en mi plenamente, esos días en los que las horas contigo se me hacían efímeras y las horas sin ti eran eternas.
Recuerdo también, cómo poco a poco surgió un amor, una necesidad de tu calor constante, una felicidad que mi corazón nunca antes había sentido.
Pero... sintiéndolo mucho he mentido.
No me acuerdo de esos momentos los días de lluvia.
Cada mañana, cada hora de mis días, cada minuto de mis tardes y cada segundo de mis noches, acuden a mi cabeza éstos recuerdos, éstos sentimientos, todo lo que sentí esos primeros momentos, todo lo que siento aún hoy en día y todo lo que siento cada día que pasa, que cada vez es más intenso.
Porque tras tanto tiempo, aún se me hacen eternas las horas cuando no estás, y pasan fugazmente cuándo estás a mi lado, porque aún después de tanto tiempo siento la necesidad constante de ver tus ojos verdes, alegres, llenos de vida; porque aún sigo necesitando hacerte sonreír para estar bien.
Porque te has convertido en la pieza imprescindible de mi vida, porque eres el botón de mi felicidad, porque contigo mi vida permanece tranquila, llena de vida y de color.
Porque tu nombre está grabado a fuego en mi corazón, porque pasan los meses y sé que si tengo frío te tengo a ti como abrigo.

Es en este día de lluvia y en todos los demás, ya sean nublados, soleados o nevados, en los que necesito que vengas a mi lado para poder decirte todo ésto que siento dentro, y poder seguir amándote más y más día a día, porque ¿sabes? Te amo.

domingo, 15 de abril de 2012

Miradas.

Y se despertó pensando la eternidad que le suponía esperar tanto para verlo después de aquella noche; duramente se levantó, intentando asimilar la dificultad de aquellos largos días y decidió sorprender, necesitaba estar con él, verlo, olerlo, mirarlo, sentirlo...
Ella se arriesgó, fue, y todo salió genial, tarde estupenda, estaba a su lado, lo que necesitaba, pero faltaba algo.
Pretendieron dar una vuelta con la intención de poder estar en una dulce intimidad bañados por los rayos del sol nacientes tras las nubes cargadas de lluvia, y allí sí que se encontraba todo perfecto, tranquilidad, pájaros cantando, él y ella, y el tan esperado beso.
Tuvieron que volver, y aun que seguía siendo perfecto, todo genial, faltaba un ápice de intimidad, ese que tanto les gustaba a los dos.
Tras la cena, llegó la hora de la despedida, subir al coche y llegar a casa.
En el coche no sólo estaban ellos dos, y aquello no era malo, pero... no era como siempre, y los dos lo sabían, todos lo sabían.
Fue una vuelta entretenida, pero a la hora de la detención del coche ante la puerta llegó aquel momento tan extraño, en el que no hubo beso de despedida, sólo miradas que decían que la espera sería merecida...



jueves, 12 de abril de 2012

Creador de sueños.

Han pasado muchas cosas, muchos momentos, todos ellos inolvidables, días de risas, tardes de amor, noches de pasión, madrugadas de lágrimas.
Momentos locos, instantes que vuelan como aves libres, porque así es como me haces sentir.
Sentir el roce de tus delicadas manos por mi cuello, ver tus ojos que iluminan mis días, y con ese verde pintar la hierba, y con el negro de tu pelo tatuarme que esto sea eterno.
Mi cabeza apoyada sobre tu pecho, notando tu respiración, tu vida, la vida que me das, sintiendo tu corazón, y el mio, juntos, que se aceleran, pero que a la vez se tranquilizan mientras bailan al son de una preciosa canción que inunda nuestras almas, y nos llena de pasión. 
Sentir esa voz que me protege, y que me dice que estoy a salvo; Tú, esa luz al final del camino que me da fuerzas para seguir.

Mirar hacia el futuro y no verlo con otra persona que no sea contigo, mirar al futuro y tener la certeza de que quiero compartirlo junto a ti. 
Pensar en mis ojos y tener la certeza de que ellos van a mirarte mientras duermas; Pensar en mi boca y tener la certeza de que va a besarte para darte los buenos días y desearte las buenas noches; Pensar en mis manos, y saber que van a ser ellas las que te acaricien la frente cuando estés enfermo.
Pensar en mi corazón, y tener la certeza de que va a ser tuyo por siempre.

Una mirada vale más que mil palabras.

Sí, llamadme loca, loca por amor, loca por mirar la inmensa esperanza que me brindan tus ojos, loca por la oleada de pasión que esconden tus labios, loca por el calor de tus caricias, loca por tu olor.

Todo lo que cada uno de tus actos significan para mi, todo lo que tengo para darte; Daré todo lo que esté en mi mano y más por hacerte feliz, porque mi vida la llenas tú y siempre estaré contigo. 
Porque somos dos corazones latiendo al ritmo de la misma canción, la canción que empezó a escribirse con un beso y el pentagrama que seguiremos completando con las notas de un amor perenne en el tiempo.

Cuando estás a mi lado, no existe dolor, no existen los problemas, no hay tristezas posibles, porque veo tus ojos de alegría sincera, de bondad, de generosidad, y sólo puedo pensar en lo afortunada que soy al tenerte y que no quiero perderte.

Por ser tú, único y especial, te doy las gracias.



Te quiero muchísimo 





miércoles, 25 de enero de 2012

Te robé el alma al adentrarse la noche, tocaste mi corazón, me llegaste al alma, cambiaste mi vida y todas mis metas.
Me di cuenta de que el amor es ciego, cuando cegaste mi corazón, besé tus labios, sostuve tu cabeza, compartí tus sueños y compartí tu cama; Te conozco bien, reconozco tu olor, eres mi gran adicción.
Te vi llorar, te vi sonreír, te observé mientras dormías, me gustaría pasar el resto del tiempo contigo.
Conozco tus miedos, y tú los míos, y te quiero, de eso sí que estoy segura, no puedo vivir sin ti.