martes, 5 de julio de 2011

Sonríe mientras puedas, nunca sabes cuándo esa sonrisa se va a marchitar, cual rosa secada por el asfixiante calor de Julio.


No fuiste tú quién borró mi sonrisa, ni quien robó mis ganas, fueron las circustancias, todo mi alrededor fue lo que propició aquella huida hacia un mundo donde nadie molesta, nadie habla, nadie grita, ese mundo donde simplemente fluye todo, como un suave vals a la luz de la luna.
Un mundo donde todo es un sueño, que a su vez es de lo más real. Ese sueño en el que todas las noches me sumerjo, donde no existe el dolor, ni el amor, ni el odio, ni la alegría o tristeza, simplemente paz, tranquilidad y silencio, un silencio tangible, casi podía acariciarlo con los dedos, pero me daba miedo romperlo.





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