No, no lo puedo evitar, lo siento, te siento, te siento tan dentro de mi que ya no puedo aguantar; permaneces clavado en mi interior, cupido acertó de lleno. Diana. No hay vuelta atrás.
Esto ha llegado demasiado lejos, hasta el punto de que creo en el destino, éste que te cruzó en mi camino, éste que acercándote a mi hizo que mis mejores sueños se cumplieran.
No, nunca pensé en que se podía llegar a sentir tan fuerte hasta el punto de necesitar de ti, de querer yacer en tus ojos, morir en tus labios y arder en tu fuego.
Todo ese tiempo que permanecí entre tinieblas y oscuridad, entre llantos y dolor, entre carencias y deseos lejanos; todo eso, acabó, en el preciso instante que pusiste un pie sobre mi mundo; lo hiciste temblar. Revolución. Mundo nuevo.
Un mundo en el que no cabía el llanto si no era de alegría, un mundo en el que derrocaste a la reina tristeza e impusiste la felicidad y en el que destacaba por bandera la satisfacción.
Este mundo maravilloso de calles de ternura y avenidas de cariño, de casas de confianza y montañas de entusiasmo, de camas de amor y sábanas de pasión.
En definitiva éste fascinante mundo en el que me has introducido y del que no quiero partir bajo ningún concepto.
Porque has hecho de mi una persona nueva, me has enseñado a amar.
Eres todo lo que yo buscaba y por fin lo encontré. Gracias por todo este tiempo mi amor. No me quedan más que éstas lágrimas que salen desde las profundidades de mi corazón. No hay nada más que decir.
Te amo. XIV/VIII/MMXI
lunes, 28 de octubre de 2013
jueves, 24 de octubre de 2013
Abriendo el alma.
Esa canción que te remonta a tiempo atrás, en el que te encontrabas sin saber qué hacer, que todos los días se componían de lágrimas y sonrisas fingidas, de dolores ocultos bajo la piel, de deseos que desaparecían igual de rápido que aparecían.
Esas canciones que te recuerdan situaciones concretas, personas a las que has querido, que ya no están y te gustaría que estuviesen aunque el sentimiento haya cambiado.
Y a la vez, escuchar esas canciones me hacen darme cuenta de todo a lo que he superado, lo que he vivido, las situaciones difíciles que he conseguido sobrepasar y que en el fondo, esas situaciones, esas personas, y esos obstáculos son los que han hecho que yo sea quien soy, más fuerte y más segura de mi misma, y me permiten darme cuenta de que puedes superar toda aquella dificultad que se anteponga en mi camino.
Sin embargo, me encuentro escuchando esa canción que tú me enseñaste, y me he dado cuenta de que tiene muchísima razón "La verdad es que sin ti mi alma vuela".
Me gustaría que siguiésemos manteniendo el contacto, que siguiéramos hablando, pero ya veo que no te interesa, y mira, me alegro.
Gracias por los años de amistad, de verdad, me has ayudado mucho y has sido muy importante para mi, y gracias por enseñarme a sôber. Es lo único que te puedo agradecer.
Por fin, después de mucho tiempo y de mentirme a mi misma, he conseguido expresar todo lo que llevaba dentro, eso que me he callado tanto tiempo y que quisiera o no seguía dentro de mi.
Ahora me siento completa, satisfecha conmigo misma, en paz con mi alma, sin remordimientos, sin sentimientos ocultos.
Y por fin también, me he dado cuenta de que tú nunca has sido la persona que necesitaba, ahora sí la tengo y es lo mejor que me podría haber pasado.
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