jueves, 24 de octubre de 2013

Abriendo el alma.

Esa canción que te remonta a tiempo atrás, en el que te encontrabas sin saber qué hacer, que todos los días se componían de lágrimas y sonrisas fingidas, de dolores ocultos bajo la piel, de deseos que desaparecían igual de rápido que aparecían.
Esas canciones que te recuerdan situaciones concretas, personas a las que has querido, que ya no están y te gustaría que estuviesen aunque el sentimiento haya cambiado.
Y a la vez, escuchar esas canciones me hacen darme cuenta de todo a lo que he superado, lo que he vivido, las situaciones difíciles que he conseguido sobrepasar y que en el fondo, esas situaciones, esas personas, y esos obstáculos son los que han hecho que yo sea quien soy, más fuerte y más segura de mi misma, y me permiten darme cuenta de que puedes superar toda aquella dificultad que se anteponga en mi camino.
Sin embargo, me encuentro escuchando esa canción que tú me enseñaste, y me he dado cuenta de que tiene muchísima razón "La verdad es que sin ti mi alma vuela". 
Me gustaría que siguiésemos manteniendo el contacto, que siguiéramos hablando, pero ya veo que no te interesa, y mira, me alegro. 
Gracias por los años de amistad, de verdad, me has ayudado mucho y has sido muy importante para mi, y gracias por enseñarme a sôber. Es lo único que te puedo agradecer.

Por fin, después de mucho tiempo y de mentirme a mi misma, he conseguido expresar todo lo que llevaba dentro, eso que me he callado tanto tiempo y que quisiera o no seguía dentro de mi. 
Ahora me siento completa, satisfecha conmigo misma, en paz con mi alma, sin remordimientos, sin sentimientos ocultos.
Y por fin también, me he dado cuenta de que tú nunca has sido la persona que necesitaba, ahora sí la tengo y es lo mejor que me podría haber pasado.

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